Quizás descubrió con el IFS (Internal Family Systems) la idea de que estamos formados por varias «partes» interiores. Esta idea tiene una hermana mayor: el Voice Dialogue. Ésta es su historia — y lo que hace único a cada uno.
En 1972, los psicólogos Hal y Sidra Stone comienzan a desarrollar el Voice Dialogue: una forma directa y encarnada de dar la palabra a nuestras partes interiores. Una década después, el terapeuta familiar Richard Schwartz desarrolla el IFS de forma independiente, tras notar que sus clientas describían espontáneamente «partes» interiores. Los dos enfoques crecieron por separado — y convergen notablemente. El Voice Dialogue es el pionero, un hecho que el propio Richard Schwartz reconoció al rendir homenaje a Hal Stone como pionero del trabajo con las voces interiores.
Ambos enfoques parten de la misma intuición: no somos uno, sino muchos. El perfeccionista, el protector, la que quiere agradar, el niño vulnerable... En ambos, cada parte merece respeto y ninguna es un enemigo. Si ha vivido el IFS, se sentirá en casa en una sesión de Voice Dialogue — y a menudo sorprendido por su profundidad.
El IFS propone sanar sus partes. El Voice Dialogue no busca repararlas ni cambiarlas: le enseña a sentarse entre ellas — entre el lanzado y el prudente, entre la que da y la que está agotada — y a elegir, conscientemente, en lugar de vivir en piloto automático. Es lo que se llama el proceso del Ego Consciente: no un estado que alcanzar, sino un músculo que se desarrolla. Otra especificidad: en el Voice Dialogue usted se desplaza físicamente y deja que cada parte se exprese en su propia energía — una experiencia directamente encarnada.
Los dos enfoques se complementan maravillosamente. Muchos profesionales beben de ambos. Si el trabajo con las partes le habla, una sesión de Voice Dialogue es una continuación natural — y a menudo reveladora.